‘De la paz debemos apropiarnos’

A propósito del XII Seminario Turismo y Paz ‘El turismo le abre las puertas a la paz’, que tendrá lugar en Bogotá el 27 de junio, Javier Gómez Rueda, presidente de la Federación Colombiana de Ecoparques, Ecoturismo y Turismo de Aventura (FEDEC), hace un análisis sobre el papel del turismo en la consecución de esta gran meta nacional.

El evento es organizado por FEDEC, COTELCO (Asociación Hotelera y Turística de Colombia) y ANATO (Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo), con la participación de la Organización Mundial del Turismo (OMT), el Fondo Nacional de Turismo (FONTUR) y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Las comunidades locales se vinculan con el turismo de aventura. De esta manera se generan empleo y desarrollo económico. Foto: Juan Uribe

Las comunidades locales se vinculan con el turismo de aventura. De esta manera se generan empleo y desarrollo económico. Foto: Juan Uribe

Por Javier Gómez Rueda, presidente de la Federación Colombiana de Ecoparques, Ecoturismo y Turismo de Aventura (FEDEC)

El turismo es un instrumento valioso como aporte definitivo para la realización de la paz. La nueva imagen del país fortalece la promoción y provocará el aumento en la llegada de turistas extranjeros. En cuanto a los destinos nacionales, debemos incursionar en las regiones que tienen el mayor potencial y que hacen más competitivo al país para el turismo de naturaleza y el ecoturismo, pues en ellas los impactos del conflict han sido mayores y debido a esto han permanecido sumidas en la pobreza y el abandono, también como consecuencia de la poca inversión del Estado. Aunque este asunto ha cambiado en los últimos años, dichas zonas han estado excluidas del desarrollo nacional, por lo que se necesitan más presencia del Estado y mayor inversión privada.
Esta debilidad se puede convertir en una gran fortaleza: un producto novedoso que incorpora la paz en el territorio y en su gente, aprovechando la gran oferta de fauna y flora que antes no conocíamos. Así, pues, ¿cómo podemos vincular a la comunidad en la propuesta y cuál sería el modelo para construir?
Nuestro plan sectorial de turismo 2011 -2014 establece “la sostenibilidad” como base y el “turismo de naturaleza” como una prioridad para fortalecer la oferta de estos destinos diferenciadores. Los objetivos son vincular a la comunidad, generar empleo y desarrollo económico; fortalecer la cultura auténtica, minimizando los impactos del turismo; y lograr una adecuada relación entre los sectores público y privado.

El desarrollo de pilotos de Turismo de Naturaleza hacia la paz se inició en Tobia- Nimaima (Cundinamarca) en 1997. Allí, a solo una hora y media por la vía de Bogotá a Villeta, se destaca un gran potencial en recursos naturales para la práctica de actividades de aventura alrededor del río Negro. Hay cascadas, senderos, majestuosos cañones y se vincula a la población local en su práctica con adecuados procesos de capacitación. Se trata de una exitosa réplica de la experiencia que años atrás desarrollamos en San Gil (Santander). Tobia es hoy el segundo destino de turismo de aventura del país y la zona más segura y progresista en la que se ha desarrollado este tipo de prácticas generadoras de empleo.

Caño Cristales – Municipio de la Macarena

Mediante acciones conjuntas, acompañamos desde hace dos años a los actores locales para hacer más visible la región como un destino de turismo seguro y competitivo. A través de la promoción nacional e internacional durante 2013, el incremento de turistas fue de 30 por ciento, con gran presencia de visitantes extranjeros. Hoy La Macarena es considerada como un destino de fortalecimiento y de carácter asociativo que vincula activamente a todos los actores. Actualmente se está trabajando en la capacidad de carga y en el mejoramiento de la infraestructura para el turismo.

La Macarena, donde queda Caño Cristales, es considerada como un destino de fortalecimiento y de carácter asociativo que vincula activamente a todos los actores. Foto: Cortesía de Javier Gómez

La Macarena, donde queda Caño Cristales, es considerada como un destino de fortalecimiento y de carácter asociativo que vincula activamente a todos los actores. Foto: Cortesía de Javier Gómez

Corredor de Ciudad Perdida – Santa Marta

Con la conformación de la Corporación Teyuna se logró la integración de diferentes grupos y comunidades: indígenas, campesinos, guías de turismo y agencias operadoras. De esta forma se convirtió en un destino más seguro, con mayor presencia de turistas nacionales y extranjeros. Así se armoniza la cadena turística.

No debemos esperar a que el proceso de paz se oficialice para continuar con el trabajo en las regiones inmersas en este conflicto. Muestra de los logros obtenidos son: Tobia en 1997; Caño Cristales en 2010; el desarrollo del sendero hacia Ciudad Perdida y los acuerdos del comité de trekking suscritos en 2010.

Otro ejemplo de esta visión fue la Expedición a Bocagrande (Tumaco-Nariño) en octubre de 2013, en la que se propuso una apuesta novedosa para el Pacifico en medio del conflicto. Los turistas locales viajaron a Tumaco y disfrutaron del espectáculo de avistamiento de ballenas y de vuelos en ultraliviano por la isla. También hicieron caminatas ecológicas por la playa y se enteraron de historias de piratas y filibusteros, en medio de un ambiente cargado de cultura y naturaleza. Fue tanta la acogida de esta iniciativa que este año se han programado seis expediciones, entre julio y septiembre, denominadas la ‘Reconquista del Pacifico nariñense’.

La verdadera expresión del turismo sostenible es esa: vincular a la comunidad como protagonista del proceso, acompañarla en la capacitación y en la formación; obtener la adecuada inversión en infraestructura necesaria para el turismo y promover esos destinos.

¿Cómo podría ser el nuevo modelo?

En el plan sectorial de turismo 2011- 2014 logramos que se incluyera el Turismo de Naturaleza como una modalidad de turismo que se convirtiera en el instrumento valioso para el posicionamiento de Colombia a nivel internacional: ‘Colombia, Turismo de Naturaleza’, sin olvidar que el turismo interno, el nacional, es fundamental para el desarrollo del país.

Si bien este plan sectorial expone claramente la diferencia entre Turismo de Aventura y Turismo de Naturaleza; Aventura y Naturaleza se armonizan para generar una relación causal en su desarrollo. El Turismo de Aventura es el punto de partida del turismo de naturaleza; la aventura la disfrutamos en las áreas naturales: ríos, bosques, senderos y montañas, y debe ser sostenible en los aspectos ambiental, sociocultural, económico y en la articulación interinstitucional público-privada.

La aventura la disfrutamos en las áreas naturales: ríos, bosques, senderos y montañas, y debe  ser sostenible en los aspectos ambiental, sociocultural, económico y en la articulación interinstitucional público-privada. Foto: Juan Uribe

La aventura la disfrutamos en las áreas naturales: ríos, bosques, senderos y montañas, y debe ser sostenible en los aspectos ambiental, sociocultural, económico y en la articulación interinstitucional público-privada. Foto: Juan Uribe

Colombia le apuesta a un Turismo de Naturaleza sostenible…

¿Cómo afrontar este reto ante la disyuntiva que se nos presenta? ¿Cómo lograr que las comunidades locales se apropien de un desarrollo centrado en el turismo? De otro lado surgen las modificaciones que introduce el turismo en el ambiente natural, que lo afecta, lo trasforma y, en muchos casos, lo destruye. ¿Cómo minimizarlas?

Si la comunidad regresa a esos territorios se los apropia y los conserva, teniendo en cuenta además para el nuevo modelo los siguientes aspectos:

-El eslabonamiento de cadenas productivas
El eslabonamiento de cadenas productivas para el turismo en general, y en particular para el Turismo de Naturaleza, permite el fortalecimiento del carácter asociativo, identificando actores y roles por desarrollar, permitiendo implementar adecuadamente programas de formación para mejorar la competitividad, no solo para la obtención de beneficios económicos sino también para la revalorización social y cultural de la comunidad. Se trata de buscar que el modelo de desarrollo turístico aplicado concuerde con el desarrollo local.

-Adecuada articulación público-privada:
La adecuada articulación público-privada es fundamental. Es llamada también ‘alianza público- privada’, sobre temas precisos en los que el sector privado tenga la oportunidad de hacer los aportes y reflexiones y que sean tenidos en cuenta para que las políticas sean el resultado de la concertación.

-Mayor descentralización de los procesos del turismo a las regiones:
En concordancia con lo anterior, ampliar la participación a los actores del turismo en el territorio nacional para hacer sostenibles los acuerdos y los convenios. Si bien la ley 1558 de 2012 establece algunos mecanismos, es urgente su reglamentación para que empiecen a funcionar.

-Mayor inversión en proyectos productivos y de infraestructura en esas regiones olvidadas:
armonía y equidad en su distribución regional.

Para lograr lo anterior es necesario un cambio de actitud de nosotros mismos como líderes de los sectores que representamos. El respeto, la ética en nuestras relaciones hacia las comunidades y el medio ambiente son fundamentales, es la paz con el medio ambiente, conservándolo; es la paz mediante el respeto a las culturas locales. ¡De la paz debemos apropiarnos!

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